
Evita y las preguntas que la Argentina todavía no resolvió
7 mayo, 2026A 11 años del primer Ni Una Menos, esta fecha sigue siendo un llamado a la reflexión colectiva. Nos recuerda que las violencias contra las mujeres no pueden pensarse como hechos aislados, sino como parte de desigualdades más profundas que todavía atraviesan nuestra vida social, familiar, laboral e institucional.
Las mujeres sabemos que esta lucha no empezó hoy. También sabemos que requiere compromiso, escucha, responsabilidad y políticas sostenidas en el tiempo. Porque vivir libres y seguras no debería ser una demanda excepcional, sino una condición básica para cualquier sociedad que aspire a ser más justa.
Cada 3 de junio nos invita a mirar hacia atrás, a reconocer el camino recorrido y a honrar la fuerza de una demanda que logró instalarse en la conversación pública. Pero también nos obliga a mirar el presente con responsabilidad: todavía hay mujeres que no pueden pedir ayuda, que no son escuchadas a tiempo, que viven situaciones de violencia en silencio o que encuentran demasiados obstáculos para acceder a protección, justicia y acompañamiento.
Por eso, el compromiso no puede agotarse en una fecha. Tiene que traducirse en decisiones, en políticas, en instituciones presentes y en una sociedad capaz de no naturalizar ninguna forma de violencia. También en ámbitos laborales, comunitarios y familiares donde la igualdad, el respeto y el cuidado sean parte de la vida cotidiana.
Por las que ya no están, por las que siguen buscando ser escuchadas y por las generaciones que vienen, el compromiso sigue siendo el mismo: construir una sociedad con más igualdad, más cuidado y menos violencia.
Ni una menos.
Nos vemos en la calle.





