

Los trabajadores nos contaron que desde que asumió esta gestión cuentan con 35% menos de personal y con el presupuesto más bajo de los últimos 25 años. Además en abril y en septiembre de este año se desprendieron de más de 60 hectáreas del predio en el que funciona el instituto.
El instituto realiza mediciones, monitoreos de agua subterránea, análisis físicos-químicos y brinda asistencia en muchas provincias del país como Mendoza; San Juan y Entre Ríos, entre otras. También ganó una licitación para brindar sus servicios en la ampliación del Canal de Panamá.

Este es un caso concreto de la gravedad de poner en crisis el sistema científico técnico.
El gobierno avanza hacia un país sin producción. Por eso la desidia y el desprecio al conocimiento. Sin ciencia, y sin desarrollo, no hay país posible. No hay futuro.
